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Ciclismo femenino
Xàtiva (Valencia), 09/09/2011
Ante los numerosos mensajes de ánimo recibidos después de mi intervención en TDP (Teledeporte), con motivo de la
retransmisión de una etapa de la Vuelta, me he animado a escribir este diario en respuesta a todos vosotr@s.
Horas y horas encima de la bici, pasando frío unas veces y calor otras. Unos días sales sin ganas, sólo por rodar, para
que te dé el aire en la cara y despejarte; otros días sientes que te vas a comer el mundo y das cada pedalada controlando
los vatios, el pulso, la posición… Cuando vuelves a casa estás muert@ y lo único que quieres es comer y tumbarte en el
sofá para recuperar un poco. Al fin y al cabo, todo eso es ser ciclista.
En el ciclismo profesional, los deportistas ocupan la mayor parte de su tiempo dedicándose a sí mismos, a entrenar,
descansar y cuidarse para dar lo mejor de ellos en las carreras; y es por esto por lo que perciben su salario. Pero…
¿se puede considerar profesional el ciclismo femenino?
Desgraciadamente, en nuestro país se pueden contar con los dedos de una mano las ciclistas que viven exclusivamente
de su actividad deportiva. La mayoría tenemos que buscar un trabajo o bien seguir estudiando para labrarnos un futuro
no muy lejano, lo que supone madrugar para ir a clase, estrés y noches sin dormir previos a días de exámenes, poco
tiempo para entrenar, menos aún para descansar… O bien completar una jornada laboral y dejar la bici para después.
En muchas ocasiones me han preguntado qué ocurre con el ciclismo femenino, por qué no hay más nivel. Pues bien, este
es el inicio de una complicada rueda. Cada vez hay menos carreras en nuestro país y aunque las chicas tienen buen nivel
en categorías inferiores, la situación cambia al pasar a la categoría élite-UCI. Y desde mi punto de vista, eso tiene mucho
que ver todo lo que he comentado en el párrafo anterior.
A los equipos profesionales les faltan sponsors para poder pagar a las ciclistas y que éstas puedan dedicarse de manera
profesional a la bici, las becas son muy difíciles de conseguir, los organizadores de carreras cada vez ven menos rentabilidad
en organizar pruebas femeninas y los medios de comunicación muy pocas veces tienen noticias importantes sobre ciclismo
femenino con las que dar un titular.
Realmente es una situación difícil. No obstante, siempre he creído que no hay que tirar la toalla. No hay que hacer caso a
aquellas personas pesimistas que te dicen "para qué vas a correr en bici, si es muy duro", o "no merece la pena esforzarse
tanto con lo difícil que es vivir de ello"… Practicamos este deporte porque nos gusta y nos hace sentir bien, por lo tanto no
debemos permitir que nada ni nadie ajeno nos impida disfrutar del ciclismo por la difícil situación actual.
En las carreteras cada vez se ven más féminas que practican ciclismo y en categorías inferiores el número de licencias
también aumenta, lo que significa que no se trata ni mucho menos de un deporte minoritario ni que se esté perdiendo el
interés por él. Por tanto, debemos dejarnos ver, animarnos unas a otras a seguir haciendo lo que nos gusta y difundir lo
que hacemos para que cada vez sean más las féminas ciclistas. Tratar, en definitiva, de mejorar nuestra situación, conseguir
más apoyos y cambiar así la situación del ciclismo femenino en nuestro país.
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